Hagamos un experimento: escriba en varios trozos de papel secciones de los e-mails enviados por sus amigos, después busque trozos de e-mails enviados por su empresa a sus clientes e imprímalos también. Mézclelos todos y déselos a cualquier persona que pase por la calle. ¿Sería capaz de discernir entre unos y otros? Yo diría que si, todas las veces, si.

No se trata del tono, ni de lo dicho en el mensaje, no se trata de las palabras elegidas. Hay algo más. Ese ‘algo más’ se llama sinceridad. La conexión entre corazón y palabras es mucho más directa de lo que estimamos a priori.

Con todo esto quiero destacar que la comunicación empresarial de hoy, no está teniendo en cuenta ese grado de honestidad que permite a una persona decidir qué vale la pena leer y qué no. Y eso es vital cuando tratamos de comunicar algo a nuestro alrededor.

No creo que esto pueda variar de un día para otro, pero debemos aprender a comunicar de forma honesta nuestros mensajes al exterior y al interior de las empresas. Creo que el primer paso es fomentar una comunicación sincera sobre los valores de nuestra empresa y de sus productos a nuestros colaboradores más cercanos: los clientes y cuando hablo de clientes no me refiero a empresas sino a las personas que las componen.

Para esto podemos aprovechar las opciones que nos brinda Internet y su inmensa facilidad para publicar información. Claude Levi, un antropólogo francés, define el bricolaje como el oportunismo de aquellos que trabajan con las manos, creando objetos a partir de cualquier cosa que caiga en sus manos. Pues bien, la web es bricolaje de grupo. Puede Usted utilizar trozos que funcionan, mezclarlos con sus ideas y crear páginas nuevas, que quizá tengan más oportunidad de ‘llegar’ a sus destinatarios.

Aprender qué mensajes llegan y porqué es vital para el futuro de nuestras empresas y de nuestros productos. Comience por los de casa, para después expandir el mensaje y su formato más allá.  Las pruebas A/B de toda la vida…

Hace más de 60 años un grupo de psicólogos sociales, investigadores del Instituto de tecnología de Massachusetss (MIT), dónde básicamente se inventó Internet, investigaba sobre las conductas que proporcionaban una mejora sustancial en la toma de decisiones complejas dentro de cualquier organización.

Básicamente el experimento recreaba el flujo de información en estructuras piramidales, donde existe una persona que toma las decisiones, y en estructuras más colegiadas en las que la organización toma decisiones de forma colaborativa. El resultado del experimento es altamente esclarecedor ya que concede a las estructuras colegiadas una capacidad muy superior a la estructura piramidal en la toma de decisiones complejas. Es decir hace ciencia aquello de que ‘cuatro ojos ven más que dos’.

Las estructuras piramidales, que son mayoría en las organizaciones actuales, sólo son válidas cuando se trata de responder a problemas simples.

La tecnología está incrementando el flujo de información entre organizaciones: con nuestros clientes, proveedores y acreedores de toda clase (incluido el estado). Ahora la información llega desde todos los lados, no sólo de arriba hacia abajo. La información continúa siendo el poder, pero de la misma forma que la información es ahora distribuida de forma más amplia, también lo hace el poder que genera.

Soy de la opinión que las organizaciones deben sacar partido de todo esto, promoviendo movimientos internos que garanticen que la información esté disponible a todos los niveles, incluso fuera de la misma organización. No sólo deben estar los datos positivos sino también los negativos, saber qué se vende en nuestra organización es muy importante; cualquiera puede tener una idea de cómo evolucionar el producto o la forma de venderlo o presentarlo. Pero además debe estar disponible también qué no vendemos; si lo que no vendemos se convierte en una tendencia esa información puede suponer una ventaja competitiva inmensa en un mundo cada vez más tecnificado y con acceso casi instantáneo a cualquier dato.

Los lideres de las empresas de calzado y textil de nuestro país no deben caer en el dilema que Sófocles ya nos planteaba en Antígona, en el siglo V antes de Cristo, y que es origen del actual dicho de ‘matar al mensajero’. Los mensajes deben llegar, todos ellos, y a ser posible deben estar disponibles a todos los niveles, lo que garantiza encontrar una solución más rápidamente y forma más efectiva. Hoy permitir esto dentro de una organización es tecnológicamente simple, aprovechemos esa simplicidad tecnológica sin poner trabas artificiales que en definitiva no hacen más que estorbar, impidiendo que nuestra empresa rinda al mejor nivel posible.

Estoy viendo últimamente un buen número de empresas que no conocen a sus clientes, que en realidad nunca se han preocupado por averiguar quiénes son realmente esas personas que compran sus productos.

Todo el mundo parece reconocer el valor de las marcas, los antiguos ganaderos cuyas reses tenían un valor las ‘marcaban’ para que los compradores las diferenciaran fácilmente del resto, ese es el origen del término ‘marca’. Hoy todos deberíamos ser conscientes de que las marcas se construyen de dentro hacia fuera, todo comienza por un proceso de introspección, la suma de los valores con los que se obtiene un resultado.

Hay un elemento alrededor de todo esto que se suele pasar por alto: la marca no es lo mismo que la reputación. La reputación es lo que el público piensa sobre un determinado producto, la marca son lo valores que se asocian en origen dichos productos. Obviamente marca y reputación deben estar lo más unidos posible para tener un resultado óptimo.

El problema se plantea cuando marca y reputación no van de la mano, y parece que esto le está ocurriendo a un buen número de empresas. Mi consejo es que deben buscar el apoyo de sus puntos de venta, estos son los primeros encargados de transmitir los valores intrínsecos a nuestra marca. Hay que comunicar al personal de ventas esos valores, y hacerlo de tal forma que se conviertan en auténticos fanáticos.

Para ello es necesario formación, de la que carecen, hasta el punto en que estoy oyendo decir que en realidad los clientes han cambiado, quieren ‘mirar’ y decidir por si mismos. Es posible que esa aserción sea cierta. Pero no es menos cierto que hemos desmotivado al vendedor, lo hemos desprofesionalizado, hasta tal punto que el cliente sabe más sobre nuestros productos que nuestros vendedores. El cliente ni siquiera pregunta, lo que le aleja de nosotros, de nuestros valores, de nuestra marca.

Esto debe cambiar. Propongo activar la formación: en base a sistemas publicitarios internos, desechando la formación tradicional e imponiendo una metodología basada en impactos. Y en base a que nuestros vendedores puedan hablar en primera persona de su experiencia con nuestra marca, posibilitando a nuestro personal el acceso a las marcas que queremos vender.

Los productores hacen mal en esperar que sea el distribuidor el que realice estas acciones, con el costo asociado. Son ellos los que deben buscar una primera diferenciación de su marca entre los vendedores.

Obsérvese que este tipo de iniciativas se deben enmarcar dentro de un proceso de colaboración a través de la cadena de valor, entendiéndose ese término en el sentido más amplio posible. He propuesto en este blog animar la comunicación desde el punto de venta hacia el productor, sin embargo dicha información, convenientemente tratada, debe fluir también en sentido contrario. Es de hecho ese continuo fluir el que genera valor para los consumidores finales, y nos distingue a todos los niveles, ganando visibilidad sobre nuestra competencia.

Creo que un gran consejo que se puede dar a todas estas empresas, es que regresen a sus páginas web y validen que se cumplen al menos los principios básicos de la web 1.0, es decir: debe quedar descrita de forma clara, sencilla y atractiva la propuesta de valor del web site, y por tanto de la marca. Es decir, cuál es el motivo por el que el usuario nos debe dedicar unos segundos más, antes de darle al botón ‘back’.

La universidad de Carleton publicó en la revista Nature que un usuario de la web típico, es capaz de determinar en tan solo 50 milisegundos (una veintésima parte de un segundo) cuál es su opinión sobre una página que visitan.

Con este dato ‘in mente’, ¿alguien puede creer que se puede permitir el lujo de no explicar el posicionamiento de su sitio web de forma contundente, clara y sencilla? Las empresas se juegan sus resultados (al menos los que se derivan de la web) en esas pocas décimas de segundo. Los responsables deberían preguntarse ¿Cuáles son los mensajes que podemos enviar en esos instantes al usuario?

Hay que facilitarles la vida a los usuarios web. Déjeles claro cuál es su propuesta, para que pueden usar su web site, cuáles son los beneficios que obtendrán. Presente su producto de forma irresistible. ¡El tiempo de nuestros clientes en potencia, es el bien más escaso del planeta!

Esto puede parecer una perogrullada pero, imagine que Usted entra en una tienda física, ¡y que no fuera capaz de determinar inmediatamente qué productos se ofrecen allí!

Es prácticamente imposible recuperar a un usuario si su página de inicio no da la talla. Para complicar la situación aún más, hay que tener en cuenta que hoy la mayoría, por no decir todos, los usuarios acceden a su web desde un buscador, y van a parar a lo que en términos técnicos se conoce como ‘landing page’. Dado que el buscador puede direcciones a los usuarios a cualquier parte de nuestra web, se deben tratar todas las páginas de su web site como si de la página principal se tratase. Todas ellas pueden ser la página de entrada para uno u otro usuario!

Habrá observado que me he venido refiriendo a las personas como ‘usuarios’, eso es porque quiero hacerle ver una realidad: el objetivo de su web site es convertir a usuarios en clientes, y a estos, en compradores. No olvide esta máxima: Si Usted no está preparado para convertir a clientes en compradores, no lo dude, trate únicamente de convertir a usuarios en clientes.

No hay nada de malo en utilizar Internet como un método de captación de clientes, en simplemente despertar curiosidad. Es posible que Usted pueda convencerlos de que se gasten el dinero, ese que tanto les ha costado ganar, usando su presencia en el mundo físico.

Imagine un mundo en el que Usted sepa qué se está vendiendo al público final de sus productos, en cada instante, de cada artículo, de cada talla. Imagine que Usted supiera qué quieren sus clientes y cuando lo necesitan.

Ahora imagine que sus clientes conocen sus stocks, y por tanto pueden realizarle pedidos continuamente contra ese stock. Imagine que es posible enviarlo a las tiendas y que estas fueran capaces de comenzar a vender sus productos de forma inmediata.

Imagine que Usted conoce el stock de sus proveedores, y cuándo le han enviado una mercancía determinada, imagine que Usted sabe exactamente cuándo le llegará la mercancía pedida. Y lo que es más importante, a quién debe servirla en cuanto llegue.

Ahora haga un esfuerzo más e imagine que todo eso es posible, sin que Usted necesite multiplicar su personal por 200. Pues bien, eso que ha imaginado es, exactamente, lo que se proponen conseguir las iniciativas y programas informáticos de manejo de la cadena de suministros.

Las grandes compañías del mundo están realizando inversiones enormes en este aspecto y están consiguiendo resultados espectaculares, en la reducción de costos, de riesgos, de stocks y del ‘time-to-market’. Creo que, los programas de gestión de la cadena de suministros se convertirán en algo imprescindible para las empresas, si es que no lo son ya. Con la situación actual de mercado, integrar a sus clientes y proveedores en su estructura de negocio, es algo que Usted no puede dejar de hacer. Y además debe comenzar a hacerlo ya.

Para integrar a clientes y a proveedores de forma efectiva, lo primero que debe hacer su empresa es mirarse a sí misma y desarrollar un plan que asegure la coordinación de esfuerzos. Recuerde que los riesgos se incrementan para todos en cuanto salimos de las paredes de nuestras empresas. Habrá que romper las reticencias internas y externas con la promesa de la reducción de costos significativa que suponen estas iniciativas, así como con las múltiples ventajas adyacentes que para su organización podrá encontrar.

Su plan debe incluir un análisis honesto de su organización y de sus procesos de negocio, de su personal y de sus capacidades actuales para conciliar esfuerzos. Este plan debe mostrar a las claras cuáles son las inversiones necesarias; no sólo en productos informáticos, sino también en formación y en comunicación con sus socios comerciales.

Finalmente, el plan debe incluir a un equipo de personas clave que representen a sus proveedores, clientes; su propia empresa y los servicios informáticos de todos ellos. Este equipo que debe asegurarse de que los esfuerzos en colaboración sean maximizados.

Nada de esto es realmente nuevo, las iniciativas en este sentido se están llevando a cabo en el mundo desde los años ochenta. Es su propia versión de lo que comunicación y colaboración pueden representar, los que son verdaderamente rompedores.

Si Usted mira a su alrededor en la oficina, probablemente encontrará portátiles, dispositivos USB, teléfonos móviles y tabletas. Todos estos son dispositivos móviles.

Está claro que los dispositivos móviles pueden incrementar la productividad, pero también incrementan el riesgo. Los dispositivos móviles son fáciles de perder, y el daño es proporcional a la capacidad del dispositivo para albergar datos. Para rematar, los smartphones comparten su vida entre lo personal y lo laboral, lo que desde el punto de vista de la seguridad es un grave problema.

Hay una clara dualidad en estos nuevos dispositivos, por un lado su grado de aceptación general, de media el 89% de la población europea tiene un móvil, y por otro los problemas de seguridad que acarrean. Las empresas de hoy no pueden prescindir del uso de dispositivos de acceso móvil a la información corporativa.

Según datos de McAfee AVERT Labs, para la inmensa mayoría de directivos, el establecimiento de una política de seguridad en los dispositivos móviles no forma parte de sus planes inmediatos, y ni siquiera de sus planes a medio plazo.

Sin embargo, el 81% de las empresas europeas declaran haber perdido un portátil en el último año con datos sensibles en su interior.  Y de acuerdo con Privacy Rights Clearinghouse, más de 1000 millones de registros conteniendo datos privados han sido perdidos, debido a este tipo de fallos de seguridad, en los últimos dos años.

Ponemon Institute publica que el costo medio de un registro de cliente es de 150€, Para Symantec el costo medio de los datos sensibles almacenados en un portátil empresarial es de 600.000€, nada menos !!!

El uso masivo de dispositivos smartphone no mejora el paisaje que he descrito hasta aquí, aunque los teléfonos móviles no se usen para almacenar datos empresariales, pueden ser usados como llave para acceder a la red corporativa. De facto un uso inapropiado del Bluetooh puede comprometer su red interna.

No es posible negar el uso de dispositivos móviles, eso sería un absurdo, de hecho habrá que incrementar en un futuro cercano las prestaciones de las aplicaciones de gestión empresarial para que, haciendo uso de los WebServices y de arquitecturas como SOA o microservicios, permitan a los usuarios un acceso más allanado a los datos disponibles sobre un cliente, producto, proveedor o incluso a los estados de servicio de pedidos a fábrica o de clientes. Pero todo ello no puede realizarse sin un adecuado plan de protección.

Ese plan no es sólo una necesidad legal, sino también estratégica, que debe ser impulsado desde la dirección general de las empresas. Los departamentos de informática tendrán que adquirir la tecnología y las metodologías apropiadas para enfrentarse a estos nuevos retos.

Por mucho que se empeñe todo el mundo, el marketing tradicional no ha muerto. Lo que añade al mundo el CRM no son sólo las herramientas con la que ganar clientes, sino también aquellas con las que mantener a los clientes satisfechos. Tanto, que no busquen soluciones en la competencia, y si es posible canten las alabanzas de nuestra empresa recomendándola a terceras personas.

Para garantizar la máxima satisfacción de los clientes hay que obtener información sobre el cliente que pueda usarse de forma estratégica. Y esto no quiere decir que haya que dejarlo todo en manos del departamento de informática, sino que el CRM debe considerarse como una iniciativa planificada y orquestada desde la dirección. Y ello a pesar de que las soluciones CRM suelen estar ligadas a la tecnología.

Me he dado cuenta de que muchas empresas tienen verdaderos problemas para, simplemente, identificar quienes son sus clientes. Y aunque lleguen a hacerlo, averiguar cuáles son rentables a día de hoy, o cuáles se convertirán en rentables en un futuro próximo no parece una tarea fácil.

Lo más importante es tener claro que los datos recogidos, seas cuales fueran, tienen como objetivo establecer una relación con el cliente duradera. Debido a que se ha descuidado durante mucho tiempo la relación con el cliente, el CRM se ha convertido en una cuestión candente. El problema es que, como todo en la empresa, debe sistematizarse y esto es bastante difícil de materializar.

Para mejorar el resultado final de una compañía, el análisis de lo que motiva a una empresa a hacerse nuestro cliente tiene una importancia extrema. Comprender a sus clientes y establecer una relación con ellos es la única fórmula que les motivará a desprenderse del dinero que tanto les ha costado ganar.

La mejor fórmula para comenzar a aplicar su CRM es la segmentación de los clientes en subconjuntos homogéneos, que deben entenderse como mercados potenciales completos a los que se les puede aplicar un marketing mix específico. Si se analiza a grupos reducidos de compradores, se pueden vislumbrar señales de descontento mostradas por un descenso en la actividad de un determinado grupo, o a través de otras señales de deserción. Si un grupo sufre una baja, otras empresas del mismo grupo pueden seguir el mismo camino. Las primeras señales de alerta permiten una actuación por nuestra parte que impida que todo el grupo de clientes se aleje.

Una advertencia: muchas empresas segmentan sus clientes en base a las ventas históricas. Por desgracia el pasado no garantiza el futuro. El mundo cambia tan rápido que no podemos esperar que un análisis de la historia nos dé las claves para alcanzar el futuro.

Por último, recuerde que ganar un nuevo cliente es entre 3 y 5 veces más caro que mantener a uno que ya lo es. Por este motivo la retención de la base de clientes es la forma más efectiva de adentrarse en este mundo tan fascinante, y que finalmente terminará por cambiar su empresa hasta los cimientos.

Mucho se ha venido hablando en los últimos tiempos sobre centrar la atención y las operaciones empresariales en el cliente. El cliente es el rey, etc. Se han desarrollado aplicaciones completas (CRM) tomando como base estos conceptos.

Las empresas desean hoy conocer a sus clientes, fundamentalmente debido a la crisis económica actual, sin embargo para disponer de una visión realista del cliente no es suficiente desearlo, hacen falta múltiples interacciones con él, hace falta un tipo de información que no se basa sólo en conocer cuánto le he vendido el año pasado, o el anterior, para hacer una proyección simplista del consumo estimado para este año. La mera opinión personal de nuestro representante en la zona, tampoco es la forma correcta de conocer a un cliente.

De hecho todas las proyecciones están fallando. Los clientes, a los que se creía conocer, nos proporcionan hoy una visión de si mismos muy distante de la que creíamos tener de ellos. Según todos los datos que he podido consultar, el impago no sólo está afectando a los bancos, multiplicando los volúmenes con respecto al año anterior, sino que en el sector calzado el impago, los retrasos, y otros problemas están siendo, como mínimo, muy preocupantes. Tanto, que si hacemos caso a las agencias aseguradoras, la facturación máxima de este año, al menos la asegurada, no va a pasar del 40% sobre la del año anterior. Nada menos y nada más.

Por tanto, todos están mirando su cartera de clientes, intentando averiguar cuál es el cliente bueno y cuál el malo, quién tiene problemas, y en qué grado. Esos datos, vitales para sobrevivir en los tiempos actuales, no fueron suministrados a los sistemas informáticos, en mi opinión, debido a la época de euforia de ventas que acabamos de vivir. Un mundo en el que el ‘todo vale / todo está vendido’ no es el mejor excenario para anunciar que se deben conocer cuantos más datos de un cliente mejor. La ’sordera’ empresarial en este sentido ha sido una constante estos últimos años.

Hoy se ven como imprescindibles los datos CRM sobre los clientes. Un control exhaustivo de las ventas, de los cobros, de los riesgos; y en definitiva de las operaciones; se imponen como medida para evitar una catástrofe empresarial. La recomendación, obvia por otra parte, es concentrar esfuerzos en la sección de análisis de las relaciones con sus clientes, aportándole datos a los sistemas de análisis, de forma que en los próximos meses puedan servirnos como brújula.

El objetivo de estos sistemas es procurar un medio de transporte informático para los datos que se transfieren entre empresas: pedidos, albaranes, facturas, notas de abono, cargos, servicios, packing list, declaraciones de aduanas, seguros, datos de fabricación, etc., etc. Los participantes de un sistema de comercio electrónico entre empresas (B2B) comparten un acuerdo claro y predefinido de los asuntos y materias que son objeto de la transacción. La información se intercambia a través de mensajes normalizados, que constituyen el sustituto natural del documento en soporte papel, en su función de portador de datos.

Algunos de los beneficios de estos sistemas son claros: Precisión, los datos se reciben directamente y no están sujetos a errores de transcripción; Velocidad, los datos son transmitidos y procesados informáticamente sin intervención humana; Ahorro, el franqueo, copia, archivo, distribución, etc. comunes al papel, simplemente no existen. Todo esto redunda en una mejora sustancial palpable en toda la organización, que es capaz de fabricar y entregar mercancías con un nivel de precisión mucho mayor. Sin ver incrementados sus costos administrativos.

Hasta aquí filosóficamente todo es perfecto. Los problemas vienen cuando nos creemos todo lo anterior y queremos implementar una solución B2B. Hay informáticos que tienen tendencia a creer que ‘su’ solución es mejor que la del vecino. En mi opinión esta filosofía es un error y debemos apostar claramente por el uso de estándares. Es por ello que soluciones personalizadas, basadas en ficheros o últimamente en servicios web, no han tenido el éxito masivo que se les auguraba en su momento. Y es lógico, todos estamos de acuerdo en que el XML es un estándar fantástico. Pero sólo es un lenguaje, sin semántica no hay posibilidades de emitir mensajes reconocibles por otros.

Si por cada implementación B2B hay que crear una semántica específica, lo que estaremos creando es una torre de babel de proporciones gigantescas, en la que nadie entiende lo que dice el vecino; ya que para entenderle primero hay que estudiar la forma en que nuestro destinatario o emisor de mensajes, describe los conceptos y cuáles son los que está transmitiendo. Creo que debemos aplicar semántica estandarizada a las comunicaciones B2B allí donde sea posible y dejar los sistemas personalizados para cuando ningún estándar cubra nuestras necesidades, lo que en entornos administrativos será muy difícil que ocurra dado el nivel de desarrollo de los estándares.

Existen varias implementaciones EDI a nivel internacional, las más importantes: EDIFACT (desarrollado bajo los auspicios de la ONU y muy extendido en Europa) orientado al intercambio de datos entre empresas y X12 (desarrollado por el american standard institue ANSI y usado mayoritariamente en Estados Unidos) que cubre, además de los mensajes empresariales, a otros grupos de interés como los seguros, sistemas hospitalarios, relaciones con el gobierno, etc.

Lo más importante es que ambas implementaciones EDI tienen equipos extensos de personas, de varios miles de profesionales y cientos de empresas colaboradoras, que continuamente redefinen y revisan las especificaciones de los mensajes para ampliar constantemente sus capacidades de definición de modelos de comunicación. Lo que nos asegura una sintaxis y una semántica bien definidas, estables y ampliamente aceptadas. Todo ello sin necesidad de reinventar la rueda.

Si Usted tiene edad suficiente recordará los primeros contestadores automáticos. Se usaban dos cintas de cassette (¿qué es eso?), en una se grababa nuestra voz y en la otra se grababan los mensajes entrantes. Se rebobinaba la cinta de mensajes entrantes y se sobreescribía con los nuevos. Mas tarde aparecieron los sistemas electrónicos, eran básicamente la misma cosa, salvo que no se usaban cintas, todo quedaba grabado en memoria (¡que maravilla, ya no se mezclan los últimos mensajes!) y usábamos botoncitos más pequeños. Hoy su contestador forma parte de la red telefónica, es un contestador virtual. Nada más natural ¿Verdad?

La virtualización es el futuro inmediato de los sistemas informáticos, de esto ya no cabe duda. La pregunta es: ¿podrá ser usada en sistemas ERP o CRM de manera general?, y más específicamente: ¿será una solución viable para la PYME? A mi modo de ver la respuesta no es sólo un rotundo ¡ SI !, sino que además es inevitable.

De la misma forma que su actual contestador no tiene límite de mensajes (al menos en teoría) los sistemas virtualizados pueden crecer en prestaciones de forma dinámica, de ahí lo de ‘elástico’, adaptándose a las necesidades de cómputo del momento.  Además como no están funcionando en ningún ordenador concreto, éste no puede estropearse, y por tanto el servicio se convertirá en una figura universal, siempre disponible para el usuario de una forma completamente ubicua. Sus programas le seguirán allí donde Usted quiera ir.

Las ventajas son muchas, demasiadas para no verlas. Las máquinas necesarias ya no son problema suyo, y por tanto no tendrá que amortizarlas…, no tendrá que actualizar el Windows cada vez que a Microsoft se le ocurra que sus ordenadores están anticuados. Ni siquiera sus programas de gestión serán suyos. Usted usará los sistemas que necesite, durante el tiempo que requiera y por las personas necesarias. El resto no será problema suyo nunca más.

La verdad es que para llegar a este escenario quedan algunos años, sobre todo en lo que se refiere a interoperatividad de los distintos programas. Los diseñadores de software debemos tener en cuenta que ésta es la tendencia, y debemos programar los sistemas pensando, desde ahora mismo, en la virtualización y la interoperatividad.

Las ventajas del despliegue independiente de la plataforma, de la elasticidad (que nos permite adaptarnos al crecimiento empresarial), de la tolerancia a fallos (que le proporciona al usuario una disponibilidad de sus datos inigualable), y por último, la ventaja de la ubicuidad (que permite que el programa sea ejecutado en casi cualquier parte del mundo) están presentes hoy por hoy, a nuestro alcance ahora mismo.