Antes de la época del comercio electrónico, el éxito en la venta al por menor estaba protagonizado por el servicio al cliente, por la conversación entre los vendedores de la tienda y los clientes.

Una característica distintiva de las tiendas de antes es la estrecha relación entre los vendedores y los clientes, lo que permitía un nivel de servicio altamente personalizado que impulsaba las ventas y la lealtad del cliente con su minorista.

Sin embargo, con la aparición de las grandes tiendas por departamentos, los centros comerciales y, finalmente, con el comercio electrónico, este nivel de personalización se volvió obsoleto.

En su lugar, se ofreció a los consumidores el acceso a más productos de los que nunca imaginaron, así como la posibilidad de comprar artículos en rebajas en cualquier momento. Y por un tiempo, esto parecía ser el nuevo estándar de la venta al por menor.

Sin embargo, en los últimos años, el comportamiento de los consumidores ha cambiado una vez más. Los compradores de hoy en día buscan algo más que sólo promociones o descuentos en el precio.

En nuestro primer mundo digital, los consumidores quieren experiencias personalizadas a través de sus canales digitales. Esto incluye opciones de compra que les resulten convenientes con un servicio de atención al cliente inteligente y en tiempo real que les apoye en cada paso.

Para satisfacer la demanda de experiencias omnicanales, sin fisuras, los minoristas deben apostar por soluciones de comercio unificado que optimicen todo el proceso de compra.

Optimizar el contacto con los clientes aumenta los márgenes

La carrera por entender verdaderamente al cliente se ha vuelto primordial en un mundo donde las tiendas se están convirtiendo en centros de micro-realización, donde los fabricantes están vendiendo directamente al consumidor, y la entrega debe ser rápida y gratuita.

A medida que las tiendas se agregan a la red de almacenes de las marcas para así responder a la competencia de los gigantes del comercio electrónico, la capacidad de los minoristas para proporcionar experiencias personalizadas a sus clientes se vuelve más y más compleja.

Hemos visto la explosión de nuevos canales de servicio, incluyendo la compra en línea con recogida en la tienda (BOPIS), el envío desde la tienda, la recogida en la acera o la gestión de cambios omnicanal.

Inicialmente, los minoristas se apresuraron a unir múltiples y dispares sistemas heredados para satisfacer esta creciente demanda. Sin embargo, estas soluciones rápidas son costosas y poco fiables. Además, no tienen oportunidad de escalar para soportar un volumen significativo.

En una encuesta reciente realizada en EE.UU. se desveló que la ominicanalidad puede aumentar los márgenes hasta en un 8%. Sin embargo, a pesar de la demanda y de la oportunidad de aumentar significativamente los márgenes, en España prácticamente ningún minorista ha optado por implementar experiencias como BOPIS.

Experiencias excepcionales

La clave de las experiencias exitosas es el acceso en tiempo real a los datos que definen al cliente, es decir, es necesario conocer al comprador.

Cuando sólo se necesita una experiencia negativa para que un cliente nos rechace, no hay lugar para el error.

Los clientes actuales ya no aprecian las experiencia de compra de ‘talla única’, el apoyo que reciben debe ser fluido y adaptado al medio. Esto sólo puede lograrse si se dispone de los datos adecuados sobre el historial de compras y las interacciones, junto con datos precisos sobre el inventario y la disponibilidad.

Equipados con estos datos y con herramientas comerciales intuitivas conectadas, los vendedores, tanto en la tienda como a distancia, por teléfono, pueden proporcionar de forma proactiva un servicio y soporte al cliente excepcional.

Los vendedores que pueden consultar en sus ordenadores el historial de compras y preferencias de los clientes pueden anticipar mejor las necesidades y ofrecer recomendaciones personalizadas. Esto crea confianza y lealtad a la marca.

Se necesitan sistemas optimizados y específicamente construidos para que la forma en que compramos hoy en día sea exitosa. Las expectativas de los clientes por la promesa de compras más personalizadas van a seguir aumentando. Y para los minoristas, es hora de centrarse en cumplir esas promesas, y hacerlo de forma rentable.

Hoy en día todo el mundo sabe que los clientes compran cada día más através de Internet. La pandemia no ha hecho más que acelerar la situación, en gran parte por las necesidades de seguridad biológica que requieren los compradores.

Las marcas y sus distribuidores van a acelerar la implantación de sistemas de recogida en tienda, reserva con cita previa o la recogida en la acera o sin contacto. Además se hace imprescindible una correcta gestión del último kilómetro, ya que la sostenibilidad del transporte está llegando a un punto de inflexión.

El entorno actual está cambiando rápidamente. Durante el próximo año se producirán profundos cambios en la forma en que los minoristas y las cadenas de suministro ejecutan sus estrategias de entrega de productos al cliente final.

Estas son las tendencias operativas que creemos se acelerarán en los próximos 12 meses:

Recogida sin contacto – Curb-side delivery

La recogida de las compras por parte del los consumidores en la acera, probablemente en una zona de carga y descarga cerca de su tienda, es una apuesta clara para los minoristas.

La inversión en señalización es relativamente pequeña. Además, el impacto en los costos de la tienda para añadir este servicio es mínimo, ya que es posible que sea prestado por los actuales vendedores de la tienda.

Black-store

La entrega rápida desde el lugar correcto nunca ha sido más importante, especialmente en áreas donde los negocios a pié de calle están cerrados. Convertir las tiendas en almacenes de servicio hace que los productos lleguen más rápido a los clientes. Amazon está llevando este tipo de filosofía al límite, con una correcta planificación del stock las posibilidades de mejora en el servicio al cliente aumentan considerablemente.

Los minoristas que venden en Internet y permiten la recogida en la tienda (BOPIS) están especialmente bien posicionados para hacer esta transición. Otras opciones pasarían por convertir tiendas en puntos para la recogida de pedidos en exclusiva, acelerando siempre las relaciones con los clientes.

En casa en el mismo día

Esperamos que los minoristas se asocien con servicios de entrega rápidos dentro de la ciudad que comparten tienda y cliente, esto permitirá una mayor flexibilidad operativa y una más rápida respuesta al cliente, con una baja inversión de capital inicial.

A medida que se aclare el panorama de la demanda de entrega en el domicilio, los minoristas más grandes podrán dar el salto e invertir en una flota propia para establecer una ventaja competitiva, muy al estilo de las estrategias seguidas por los restaurantes de comida rápida.

Taquillas de recogida y entrega

Las compañías de correo tradicional de toda Europa disponen de proyectos piloto de taquillas inteligentes. Estos aparatos disponen de varios compartimentos, con incluso diferentes tamaños, en los que un vendedor puede depositar una mercancía para que un comprador pueda recogerla cuando lo desee.

Esperamos que estos servicios se expandan muy rápidamente en grandes centros de negocios de las principales ciudades europeas, permitiendo a un consumidor con alto poder adquisitivo recoger sus compras al lado de su puesto de trabajo.

Más a largo plazo, veremos este tipo de taquillas en grupos de edificios con zonas comunes. y en las principales calles comerciales de las ciudades. Aprovechar estos sistemas para gestionar las devoluciones será el siguiente paso lógico en esta tecnología.

Corner stores

Los córners permiten a las marcas conectar de forma directa con una mayor cantidad de consumidores, es fácil y económico abrir una red de puntos de atención al cliente cuando estos están enmarcados dentro de una tienda. Los productos estrella pueden ser presentados al comprador con mucha más continuidad, convirtiendo las tiendas en escaparates perfectos.

Los micro centros de distribución aumentan de forma sustancial la velocidad de servicio al cliente, un sistema de almacenes distribuidos, como lo son los córners, fácilmente es capaz de sobrepasar la capacidad de los centros logísticos centralizados.

La venta online, gracias a la comodidad que implica para el comprador, la rapidez en las entregas y al facilidad con la que todo transcurre, es hoy un elemento fundamental de la economía. En este entorno, la devolución de productos es algo consustancial al proceso mismo de venta.

Los consumidores pueden comprar múltiples colores, tallas y variaciones de un determinado producto con la comodidad de saber que pueden devolver lo que no quieren sin casi ningún costo. La forma en que un minorista lleva a cabo su proceso de devolución deja su huella en la captación de clientes y en su fidelidad.

Para la inmensa mayoría de los clientes la experiencia en la devolución es un factor que impacta directamente en sus intenciones de compra futuras. Al menos hasta la llegada del COVID-19, tres cuartas partes de los consumidores preferían manejar las devoluciones en las tiendas físicas a hacerlo online.

El aumento significativo de las ventas online ha impulsado al alza, de forma significativa, las tasas de devolución, lo que ha dado lugar a complejidades y costos adicionales en la cadena de suministro. Los datos de los últimos 5 años indican que las tasas de devolución, en los sectores de la moda, se han doblado!

Los clientes de hoy en día esperan que cada interacción que tengan con una empresa gire en torno a sus necesidades, incluida una experiencia de devolución sin problemas ni fricciones.

Las devoluciones como ventaja estratégica

En un pasado no tan lejano, las devoluciones eran percibidos como «algo malo». Hoy en día el proceso de devolución de artículos se ha convertido en una prioridad, algo que finalmente debe mejorar la relación con ¡un cliente que no quiere nuestro producto!

El consumidor de hoy exige un proceso de devolución simplificado. Es un elemento diferenciador si se hace correctamente.

Gap proporciona a sus clientes 45 días para devolver o cambiar sus compras, en Wal-Mart el cliente dispone de 90 días para tomar una decisión final. En el sector del calzado, el líder es Zappos, que permite la devolución hasta 365 días después de realizada la compra, siempre y cuando los productos no estén abiertos y sigan teniendo sus etiquetas originales.

Los datos de las devoluciones son inestimables

Las marcas deben tratar de analizar todos los datos disponibles de cada devolución para determinar las causas fundamentales que han originado el rechazo del producto por parte del consumidor.

Revisar la optimización de precios, la calidad de los productos y la mejora de los materiales son elementos de mejora continua que tienen su origen en los datos recabados de las devoluciones. Incluso la gestión del stock se debe revisar contra los datos de las devoluciones, de cara a hacer las correcciones necesarias en la producción.

Como norma general las tiendas se centran en la gestión de sus artículos estrella, lo que puede derivar en una peor representación de los artículos con menos rotación. La falta de imágenes o de descripciones precisas puede derivar en unas mayores devoluciones.

Políticas de devolución claras y concisas

El cliente espera una total transparencia en la política de devoluciones. Los diferentes análisis sobre este aspecto demuestran que el 88% de los consumidores revisan la política de devoluciones antes de hacer una compra.

Se ha hecho evidente que las tiendas online necesitan tratar a los consumidores con respeto y establecer un proceso eficaz y transparente de devoluciones, sin olvidar la logística inversa de transporte, para así construir una mejor experiencia general y duradera para el cliente.

Hasta tal punto es importante para los clientes la devolución que muchos están dispuestos a pagar un extra (por ejemplo, Amazon Prime) para garantizarse un devolución sin riesgos.

Al consumidor no le importa su gestión de inventarios

A estas alturas el «omnicanal» se ha convertido simplemente en el modo de funcionamiento por defecto del consumidor, desde su perspectiva todo es esencialmente «comercio».

Para mejorar la experiencia de compra de sus clientes, son muchas las cadenas de ropa de moda que están recurriendo a implementar «BORIS» (compra online, devolución en la tienda).

BORIS no sólo mitiga la frustración del consumidor, sino que está demostrado que los clientes que gestionan sus devoluciones en la tienda muy a menudo pasan a cambiar el artículo, muchos compran artículos extra, compensando así y a veces superando el costo operacional de las devoluciones.

En la industria minorista, siempre cambiante y dinámica, las expectativas de los consumidores están ligeramente por encima de la capacidad de cambio de los minoristas, especialmente de aquellos con procesos heredados y desafíos de infraestructura obsoletos.

En un reciente seminario web de Harvard Business Review, Omnichannel Retailing: Logística inversa y lealtad del cliente, Dale Rogers compartió que sólo el 33 por ciento de los minoristas ofrecen un proceso y una política de retorno de logística inversa verdaderamente omnichannel.

Las tiendas están comenzado a abrir sus puertas y se encuentran con que el mundo, que se suponía volvería a una ‘nueva normalidad’, en realidad ha cambiado de forma drástica.

La pregunta candente ahora es: ¿Qué deben hacer los minoristas en la nueva normalidad para servir mejor al consumidor post-pandémico?

Los datos iniciales indicaban que el consumidor se sentía cómodo regresando a sus rutinas habituales. Sin embargo, los rebrotes, segundas olas o como quiera que se definan, han dado al traste con todo eso y los niveles de consumo se han desplomado.

Hemos perdido clientes. Hemos perdido oferta. El elefante en la habitación que todo el mundo ve, pero del que nadie quiere hablar, es ahora más que nunca la confianza del consumidor en su tienda. Y esto a pesar de que para el 55% de los consumidores Italianos y Españoles el precio es un factor determinante, debido al impacto económico de la pandemia.

El comerciante debe considerar con mucho cuidado cuáles son las prioridades de sus clientes: en qué quieren los clientes gastar su tiempo y su dinero. Es necesario adaptar las estrategias de los negocios a medida que avance la pandemia.

Ética y transparencia

La confianza se ha convertido en el factor más importante para dirigir al cliente a una u otra tienda. Los clientes requieren transparencia en lo que las marcas y sus productos pueden ofrecerles, la compra por impulso o por cambios en la moda ha dejado de ser el factor relevante.

Más que nunca, los consumidores quieren saber dónde y cómo se fabrican los productos, así cómo los detalles operativos (logística, transporte, publicidad, materiales, etc.) que muestran los valores de una marca concreta y de sus distribuidores. Tanto es así, que casi un 40% de los consumidores están tomando decisiones de compra basadas en si los valores de una marca se alinean con los suyos.

Un reciente estudio (con datos del Reino Unido) indica que para un 94% de los compradores los factores diferenciadores son la honestidad y la autenticidad de las recomendaciones que le han proporcionado.

Antes de la pandemia, muy pocos clientes pensaban en las cadenas de suministro. Hoy en día, la mayoría de los consumidores no sólo quieren saber de dónde provienen sus productos, sino que quieren que se fabriquen cerca.

El 87% de los consumidores indican que la transparencia es importante para su decisión de compra, y el mismo porcentaje piensa que los productos fabricados en su país son importantes para ellos. Esa es una clara señal para los minoristas de que la creación de cadenas de suministro más cortas, rápidas, eficaces y transparentes son parte de la clave del éxito para seguir adelante.

La estrategia digital-primero

A medida que los efectos de la pandemia continúa vemos cómo ésta repercute en las actitudes y en el comportamiento de los consumidores, que se adaptan rápidamente a nuevos modelos de compra. Las estimaciones indican que el comercio online acaparará otro 20% del consumo total.

No es un secreto que las compras online han crecido en los últimos años, todos intuimos que ese crecimiento se produce en detrimento de las tiendas físicas. Los minoristas sabían antes de la pandemia que el modelo digital era el futuro, pero pocos estaban preparados para desplegar una estrategia omnicanal sin fisuras en unos pocos meses.

A medida que las tiendas se reabran, veremos una mayor relación simbiótica entre lo digital y lo físico. El consumidor quiere cambiar de uno a otro mundo sin interrupciones.

El efecto halo, muy estudiado ya por varias universidades tanto en EE.UU. como en Europa, nos indica que existe una ganancia en el tráfico global de su negocio, cuando el cliente descubre que puede interactuar con usted tanto de forma digital, como en la tienda. Los tráficos físicos y virtuales se alimentan mutuamente. Aprovéchelo!

Servicio y comunicación

A lo largo de la pandemia, ha habido un aumento de tres dígitos en la frecuencia de compra online con recogida en la tienda (BOPIS), lo que demuestra que el valor de la venta al por menor digital está creciendo exponencialmente, y el papel de la tienda física está cambiando.

Los minoristas deben adaptar sus estrategias de servicio a medida que los consumidores ajustan sus formas preferidas de comprar en la tienda y online. El cliente busca un servicio de primer nivel.

Incluso las ubicaciones tradicionales de los comercios físicos preferidos por el cliente están cambiando, muchos ahora buscan lugares en los que la interacción con el minorista sea más accesible y menos masificada.

El nuevo cliente post-pandemia necesita un modelo de comunicación con las personas que le atienden rápido y eficaz. No quieren hablar con máquinas, quieren una comunicación directa con su asesor de confianza.

Proporciónenles un canal directo con la tienda. Ellos están ya muy acostumbrados a usar mensajería instantánea para sus relaciones sociales. Si usted quiere formar parte de su mundo, debe comunicarse dentro de él.

Para terminar, el 64% de los consumidores, en los próximos dos años, dará prioridad a las marcas y tiendas a las que ha comprado antes. ¿No lo va usted a aprovechar?

Un retailer eCommerce es el término por el que se conoce a la página web de venta creada por un minorista. Algo que hace ya muchos años no es rentable, y aunque parece que muchos aún se atreven con la aventura, la realidad es que el mundo on-line ha alcanzado ya un grado de saturación que hace básicamente imposible que la tienda virtual de un minorista tenga algún éxito.

Hace más de 15 años si usted buscaba en Google ‘tienda de zapatos’, aparecían unas cuantos miles de referencias. Si hoy lanzamos la misma pregunta obtendremos 309.000.000 de resultados !

Concentración del mercado

En Internet, de forma general, el proceso de concentración se inició hace muchos años. Hoy sólo quedan un puñado de vencedores, comenzando por Amazon o Aliexpress como actores principales y terminando por algún Marketplace de venta privada, o tremendamente especializado. Es por ello que, a pesar de lo que puedan hacerle creer, la inversión en eCommerce en el mundo es prácticamente nula.

En nuestros días el 3% de las tiendas online están generando el 95% de las ventas. Créame, su tienda virtual estará dentro de ese 5% de ventas que se le escapan a los actores principales.

Aunque es cierto que el 5% aún es bastante grande, solamente si usted es un auténtico lince y es capaz de crear un producto de nicho o una comunidad alrededor suyo, tendrá una oportunidad.

Hoy la venta por Internet funciona a base de que un fabricante fabrique productos (con sus propios medios, es decir con su dinero), los ponga en un almacén y cuando un cliente final compre (desde dónde sea que lo haga), se lo enviamos desde ese almacén.

Para rematar la ecuación, nos podemos encontrar el mismo producto en un rango de precios cada vez más amplio, lo que denota una competencia en el precio que ha colapsando los márgenes comerciales por completo

La competencia en precio se está llevando por delante las empresas comercializadoras intermediarias que necesitan un mínimo del 37% de margen para ganar entre un 1% y un 3%, si ofrecen portes gratis en envíos y devoluciones.

La realidad es que usted como minorista está en medio de la cadena de valor, y para muchos, en esto de vender en Internet usted estorba. ¡ Pero están equivocados !

Y entonces, ¿ qué hacemos ?

Las marcas más avanzadas, comercialmente hablando, comienzan a entender que la intermediación, ya sea física o virtual, cuesta dinero. Al mismo tiempo están llegando a la conclusión de que el contacto, lo más directo posible, con el cliente final es lo único que aporta ventajas sobre la competencia.

Por tanto, la respuesta final es que hay que integrarse completamente con sus principales proveedores. Buscando una relación más allá de la confianza mutua.

Para las marcas la venta on-line significará en breve más del 30% de su facturación, pero no hay que olvidar que usted es el artífice del otro 70%… y ahí no acaba su valor.

Aunque usted no venda online, lo que sí hace es influir en ella. Y esa influencia, que se consigue a través de una atención al cliente exquisita, integrando sus tiendas en la estrategia de marketing del proveedor, integrando su stock con el del resto de tiendas y con el del propio proveedor, buscando para el cliente final una experiencia global.

Todo ello tiene un valor que los proveedores más avanzados saben apreciar.

La web orientada el servicio

Otra alternativa que tiene su negocio en Internet es la de ofrecer omnicanalidad a sus clientes. Los consumidores usan sus móviles para todo, y esto puede usted aprovecharlo para permitir que sus clientes pasen del entorno físico de la tienda, al entorno virtual.

Servicios como: la devolución online, la entrega en la calle; la cita previa con reserva de artículos; el ticket electrónico con posibilidad de gestionar el cambio de talla o color (por poner ejemplos); la gestión de eventos de venta privados; la aplicación de precios especiales o la gestión de sistemas de fidelización, son sólo algunos de los ejemplos de servicios que usted debería estar pensando ya en introducir en su negocio.

Varios estudios indican que un porcentaje enorme de consumidores prefieren comprar en tiendas que ya conocen, la tecnología le ayudará a fomentar la lealtad de sus clientes. ¿ Va usted a desaprovechar el momento ?

La reapertura es una oportunidad para que los minoristas hagan cambios que se adapten a las nuevas preferencias de los consumidores. Las empresas deben reexaminar cómo han enfocado sus operaciones en el pasado y se transformen en una marca que resista el paso del tiempo.

Para los minoristas el impacto de COVID-19 está siendo profundo. Las cifras de ventas son inestables: caídas en Abril y Mayo del orden del 17% (las más pronunciada en décadas), seguida de un aumento récord del en Junio.

Si algo ha quedado claro es que el camino de vuelta a la recuperación será largo y sinuoso.

Si los minoristas no comienzan a pensar «primero en lo digital» o al menos «en lo digital y lo físico», es poco probable que sobrevivan a este período de incertidumbre. He aquí los elementos clave para el mercado minorista post-COVID:

Visibilizar el inventario en tienda.

Nuestros clientes disponían ya hace 10 años de opciones para buscar artículos no disponibles en tienda, en un almacén o en otra tienda. Ahora son capaces de usar incluso el stock del fabricante. Ambas herramientas que permiten a los vendedores de las tiendas llevar la experiencia de compra un paso más allá.

Sin embargo, a medida que entramos en nuevas fases de reapertura del comercio minorista, ya estamos viendo un cambio en las prioridades de inversión: desde las herramientas para los vendedores, a las herramientas de autoservicio para el comprador y las herramientas móviles.

La visión unificada del inventario es un elemento fundamental. Esta es la forma en que grandes empresas como Walmart o Target han sido capaces de mantener sus ventas, ya que cambiaron a entregas en el mismo día muy rápidamente, usando el stock que tenían en las tiendas, que comenzaron a operar como ‘Black-stores’.

Hoy la mayoría de las marcas con establecimientos comerciales (propios, franquiciados o multimarca integrados) destacan la disponibilidad de productos en sus tiendas online, pero aún la mayoría no permiten a sus clientes online realizar búsquedas de productos disponibles en una tienda física concreta.

Recogida en tienda

El COVID-19 está obligado a las tiendas a ocuparse de áreas directamente relacionadas con el comercio electrónico y la atención al cliente, llevando a primera línea de batalla la recogida en tienda.

En 2015, sólo el 33% de los minoristas ofrecían recogida en tienda como opción en sus tiendas online. A finales de 2019, se había duplicado hasta el 66%. Hoy en día, el 76% de los minoristas ofrecen un servicio BOPIS.

Varios estudios a nivel mundial, estiman que casi el 60% de los clientes esperarán meses antes de volver a las tiendas con cierta normalidad, el miedo a los rebrotes hace mella en los consumidores.

Esto deja claro que los minoristas deben aprovechar la fuerza de las ventas online y la experiencia de la tienda para ofrecer lo que los consumidores de hoy en día buscan. La conveniencia del consumidor es la nueva ley del mercado.

Omnicanalidad

Casi tres cuartas partes de los consumidores dicen que seguirán comprando online aunque las tiendas abran. No queda otra que aprovechar la tecnología para sobrevivir a los impactos negativos del virus.

Pero la omnicanalidad no es sólo el camino web-tienda, también debe permitir a los clientes que están en la tienda la oportunidad de conectarse al sistema informático de la tienda, completar una compra y tenerla disponible en la propia tienda o que esta sea entregada directamente en su domicilio.

Este es el tipo de experiencias flexibles y multicanales que requerirán las marcas que busquen formas de hacer frente a las consecuencias de COVID-19.

En general, los minoristas deben prepararse para que los clientes quieran pasar considerablemente menos tiempo en la tienda para minimizar su contacto con los productos y con personas.

Experiencia hiperpersonal

La implementación de nuevos protocolos de seguridad en la tienda no debería ser una medida temporal. Más bien, las normas de seguridad, que evolucionan consistentemente basadas en nueva información, deben formar parte de nuestras tiendas para siempre.

En las tiendas se debe aprovechar esta oportunidad para innovar en las experiencias de compra que ofrecemos a los clientes.

Una forma de lograrlo es hacer que las tiendas sean más bien una «experiencia de exposición» en la que los clientes puedan recibir un servicio hiperpersonal y seleccionar productos para comprarlos de un inventario online.

Las compras con cita previa, las comunicaciones directas e instantáneas desde el online con la tienda son otras formas de asegurar una experiencia de consumo de primer nivel, que al mismo tiempo mantienen el distanciamiento social.

Experiencias como éstas no sólo hacen que la compra sea más divertida e interesante, sino también más segura.

A medida que la automatización de las relaciones con los clientes, como los robots de chat, se extiende por Internet, la demanda de experiencias de compra ‘de verdad’, con interacción humana, está emergiendo con fuerza.

Las demandas de los consumidores, buscando la máxima comodidad y la capacidad de compra, recién adquirida, de la Generación Z van a crear nuevos problemas para el comercio minorista.

Los minoristas de rápido crecimiento están invirtiendo en tecnologías que afectan directamente a la experiencia del cliente. Dado que casi el 90% de las ventas todavía se realizan en la tienda, el éxito del omnicanal depende de la capacidad de los minoristas para ofrecer más experiencias humanas, no menos.

Sin embargo, a los minoristas tradicionales les está resultando muy difícil cubrir las expectativas de los consumidores. A pesar de que el consumidor realiza compras y gestiones desde su móvil, las tendencias en omnicanalidad demuestran lo contrario. En Estados Unidos el 70% de los consumidores utiliza BOPIS (compra online, recogida en tienda), y el 85% de esas personas afirma haber realizado compras adicionales en la tienda mientras recogía su pedido.

Estos «microtrips» – viajes de compras que duran menos de cinco minutos – permiten a los minoristas fusionar las experiencias online y física para aumentar el número de transacciones y retener a los clientes.

Sin embargo, este mix de «clic y tienda» ha traído consigo desafíos, particularmente cuando se trata de alinear las operaciones en la tienda con la conveniencia del comercio móvil y electrónico. Ningún minorista lo ha conseguido en solitario, sus sitios web carecen de la visibilidad necesaria en Internet. Es hora de unirse a la marca.

Las prácticas de la BOPIS requieren un seguimiento preciso del inventario, conocimiento del comportamiento del consumidor en múltiples puntos de contacto, y por supuesto de empleados altamente capacitados capaces de proporcionar una experiencia de compra agradable y de vender a los clientes productos adicionales en la tienda.

Para crear una experiencia de compra sin fricciones para los consumidores entre la compra online y la compra en tienda, marcas y minoristas necesitan desplegar tecnología para rastrear la ejecución y asegurar que la experiencia en la tienda sea tan impecable como en la digital.

Equipados con tecnología para asegurar la ejecución en la tienda y para rastrear el rendimiento del sistema omnicanal, los minoristas están volviendo a ser un impulsor clave para el éxito de ventas de las marcas, con empleados capacitados y comprometidos que impactan directamente en la experiencia humana.

Lo contrario es también cierto: Se estima que una mala ejecución en la tienda supone un 25% de las ventas perdidas cada año. Quizá no sea hoy, pero pronto las marcas se verán obligadas a seleccionar aquellos minoristas cuyas estrategias de venta estén alineadas con el compromiso de servicio al cliente, sin paliativos.

El software está sirviendo como guía digital para ayudar a los equipos marca-tienda a crear procedimientos BOPIS, BORIS (compra online-devolución en tienda) o ROPIS (reserva online-venta en tienda). Los datos fluyen en tiempo real para dar a los líderes de las empresas una ventana a cada tienda, para que puedan resolver rápidamente los problemas de ejecución.

Es hora de que los minoristas aprovechen los datos de ventas de las tiendas virtuales de las marcas y mejoren la comercialización en la tienda. No debemos olvidar que el escaparate es la página de inicio de un minorista, ¡ que ha cobrado vida !

Con un aumento de más del 50% en el tiempo de pantalla durante la cuarentena y un incremento del 49% en las ventas online en abril, las marcas han adquirido cantidades significativas de datos que pueden ser utilizados para aumentar las ventas en las tiendas físicas y para mejorar las experiencias de compra.

Las marcas con tiendas físicas puede usar estos datos para aumentar las conversiones en las tiendas. El análisis y el uso de los datos de los canales virtuales puede ayudar al minorista a recuperarse con más fuerza.

A medida que las tiendas vuelven a abrir con capacidades limitadas y líneas socialmente distantes, los minoristas deben captar a todos los clientes que puedan cuando los compradores entran en sus puertas. Son los datos compartidos por las marcas los que harán factible la recuperación de las ventas.

Tendiendo puentes.

Cuando los comerciantes visuales trazan el mapa de la colocación del producto, normalmente lo hacen por intuición o en el mejor de los casos siguiendo un planograma. Los planogramas y la colocación estratégica de productos funcionar mucho mejor si incorporaran datos provenientes del comercio electrónico.

Si el objetivo final de una tienda es vender productos: mejorar el posicionamiento de los mismos, basándose en parte en lo que los clientes online están comprando (o no comprando) es una medida acertada. Y otra ventaja: elimina la opinión o la corazonada. Un recordatorio saludable de que los datos deben determinar las decisiones.

La página de inicio del sitio web de una marca, las páginas de categorías e incluso en las cuentas de redes sociales son los escaparates de una tienda virtual. Ahí es donde los minoristas obtienen una visión rica y en tiempo real de las imágenes y productos que más aceptación tienen entre los clientes de una marca.

Cuando los minoristas ven sus tiendas de esta manera, es más fácil para ellos ver el beneficio de ajustar las estrategias de comercialización visual en la tienda. Incluso los diseños de las tiendas pueden ser mejorados para un mejor flujo basado en la forma en que compran los clientes en la web.

¿Tienes la mercancía, y qué hay de los datos?

Una de las razones por las que algunas grandes marcas del sector del calzado y del textil español han sufrido en los últimos años es por la desconexión entre los equipos de la tienda, la cadena de suministro y el comercio electrónico. Es fácil ver cómo: si los clientes de una zona geográfica están comprando online determinada parte de la colección, traslade esa información a los minoristas de la zona para que abastezcan sus tiendas con el producto que está siendo demandado.

El intercambio de datos debe ir en ambos sentidos! Por ejemplo: las tendencias de las ventas en las tiendas de las distintas regiones podrían hacer que el equipo de venta online personalice la comercialización en la web basándose en esos datos regionales. Presentando al cliente recomendaciones mucho más acertadas.

Las empresas que inviertan tiempo en la unión de los datos retail/web y en su uso a través de canales y equipos cruzados ganarán en la caja digital y física.

Un pedido realizado en la web con recogida en tienda o BOPIS por su acrónimo en ingles: Buy Online, Pick In Store, es una oportunidad para que los vendedores de nuestras tiendas personalicen la experiencia de compra del cliente. Utilizando el pedido del cliente, los artículos que ha marcado que le gustan, las listas de artículos que comprará más adelante, etc. podemos estar muy bien preparados para hacer recomendaciones a medida del cliente, cuando este llegue a la tienda a recoger su pedido.

El historial de compras del cliente debe servirle a nuestros vendedores para destacarle al cliente nuevas lineas de productos en los que puede estar interesado, acompañándolo a descubrirlos en la tienda.

El ROPIS (Reserve Online, Pick In Store) es otra opción que los minoristas deberían aprovechar para aumentar las ventas y fomentar la lealtad de los clientes. En lugar de que los clientes paguen por el artículo en la web, antes de recogerlo en la tienda, ROPIS permite a los compradores reservar primero el artículo, para verlo o probárselo en persona antes de decidir su compra. Los artículos se ponen en espera, listos para cuando el cliente entre a la tienda para echar un vistazo, sin tener que buscar en las baldas o percheros. Esto no sólo elimina la posible fricción al evitar un largo proceso de compra, sino que también evita devoluciones innecesarias, desperdiciando tiempo y dinero valiosos.

Los consumidores hace bastante que están comprando en la web varias tallas y colores de un determinado modelo para elegir el que más les gusta desde la comodidad de su hogar. Pero esto lleva aparejado un incremento importante de las devoluciones que son costosas de tratar, ya que hay que devolver el producto a su estado original, antes de poder enviárselo a otro cliente.

En este punto entra en juego el BORIS (Buy Online, Return In Store), la devolución de productos comprados en la tienda virtual que son devueltos en las tiendas físicas crean un punto de contacto adicional con el comprador, una oportunidad de facilitar un cambio o una nueva venta. La devolución online es siempre un punto final en la transacción, mientras que la devolución en tienda es sólo un punto y seguido.

En el mundo post COVID-19 dar a los clientes una ventana de devolución en tienda más amplia que la ofrecida para la devolución online le da al cliente una razón para ir a la tienda, y lo que es más importante, permite a los minoristas conectar de nuevo con los clientes. BORIS no sólo aporta opciones de venta, sino que además ofrece la oportunidad de reconstruir la relación con el cliente.

A medida que los minoristas trabajan para reconectarse con los consumidores, el camino a seguir presenta un viaje en el que los sistemas BOPIS, ROPIS y BORIS serán elementos fundamentales para los minoristas. Sin embargo, estas fórmulas de operación requerirán una capa adicional de sofisticación, una que le dé al consumidor la seguridad de que el minorista entiende realmente sus necesidades y deseos, además de proporcionar una vía de crecimiento para el minorista.

Las últimas semanas han traído un cambio sin precedentes a nuestras vidas. La mayoría de nosotros estamos pasando más tiempo en casa y menos tiempo involucrándonos con los demás en entornos sociales y laborales. Estamos restringiendo los viajes a las tiendas a lo esencial, y eso reduce nuestros intercambios sociales aún más.

Las interacciones humanas cara a cara que formaban el tejido de nuestras vidas están ausentes, y estamos sintiendo una profunda sensación de pérdida debido a esa nueva realidad.

El COVID-19 nos ha obligado a adaptarnos y a cambiar nuestros comportamientos cotidianos. Como criaturas sociales, muchas personas han encontrado esta situación desafiante. Este nuevo escenario ha llevado a muchos a confiar en las compras en línea. De hecho, una encuesta reciente encontró que el número de compradores minoristas que reportaron compras en línea creció casi un 35 por ciento año tras año.

Para los minoristas, este aumento de las compras en línea es como trueno dentro de la tormenta COVID-19, pero también una oportunidad. A medida que trabajamos para aumentar nuestro enfoque digital, podemos ayudar a proporcionar algunos de los intercambios sociales que los visitantes del sitio web están deseando, digitalmente.

Llevar un enfoque humano a la venta al por menor digital

Piensa en las diferencias entre comprar en tiendas físicas y en la web. Cuando visitas una tienda, puedes ver y tocar los productos que estás considerando. También puedes tener una conversación con un vendedor cuando lo necesites. Si necesitas apoyo, puedes hablar con alguien y obtener respuestas. La experiencia es humana, personal y conversacional.

Las experiencias típicas online son mucho más anónimas. Cuando visitas un sitio de comercio electrónico, encuentras un extenso portafolio de productos y especificaciones detalladas. Estas características pueden ser útiles, pero también pueden ser abrumadoras. Y encontrar ayuda genuina y personalizada es muy difícil.

Imagine una experiencia digital diferente, una en la que una conversación en tiempo real con un ser humano está a sólo un clic de distancia. Un comprador puede llegar con preguntas, expresar sus frustraciones o buscar consuelo. Incluso si no compran, los compradores pueden sentir que fueron tratados como un ser humano, no como un número. Pueden sentirse escuchados y apoyados. Y es más probable que recuerden la experiencia y asocien sentimientos positivos con su marca.

La verdad es que sus clientes quieren más interacción humana en sus canales digitales. Una encuesta reveló que el 78% de las personas preferirían interactuar con un humano en lugar de con un chatbot en línea. Y eso fue antes de COVID-19. Sin duda, la era actual de distanciamiento social nos ha hecho desear más conexión humana y más empatía.

Poner a la gente primero en la era de COVID-19 … y más allá

Es imposible para cualquiera de nosotros saber lo que nos espera, pero una cosa es segura: podemos esperar una fórmula nueva de hacer las cosas. Para los minoristas, eso significa que es necesario un cambio de mentalidad. No podemos aferrarnos a prácticas anticuadas y esperar los mismos resultados. Es hora de cambiar, ya sea que nos sintamos listos o no. Esto no es una noticia nueva, en realidad. Todos sabemos que los clientes quieren más de nosotros y hemos visto que la adopción digital aumenta constantemente.

Sin embargo, el COVID-19 nos ha enseñado que las interacciones diarias que damos por sentado son inmensamente valiosas. Las echamos de menos. Los minoristas tienen el poder de llenar esas necesidades de conexión humana con sus clientes digitales.

Los negocios pasaron las primeras semanas de la crisis de COVID-19 en modo reactivo. Tenían políticas y presupuestos que evaluar, y tuvieron que hacer cambios operacionales rápidos. Ahora es el momento de mirar hacia adelante y prever el próximo capítulo en el comercio minorista.

No podemos retroceder, pero podemos centrar nuestro negocio alrededor de lo que más importa – la conexión y las relaciones humanas. Podemos ver a los clientes como personas, y hacer de la escucha y la empatía genuina una prioridad.

Las marcas que abrazan la necesidad de la conexión humana pueden capear la tormenta COVID-19 y emerger más fuertes en el otro lado. Podemos reconocer los importantes papeles que jugamos en la vida de los clientes. Y eso puede traer un futuro más brillante para todos nosotros.