Las tiendas están comenzado a abrir sus puertas y se encuentran con que el mundo, que se suponía volvería a una ‘nueva normalidad’, en realidad ha cambiado de forma drástica.

La pregunta candente ahora es: ¿Qué deben hacer los minoristas en la nueva normalidad para servir mejor al consumidor post-pandémico?

Los datos iniciales indicaban que el consumidor se sentía cómodo regresando a sus rutinas habituales. Sin embargo, los rebrotes, segundas olas o como quiera que se definan, han dado al traste con todo eso y los niveles de consumo se han desplomado.

Hemos perdido clientes. Hemos perdido oferta. El elefante en la habitación que todo el mundo ve, pero del que nadie quiere hablar, es ahora más que nunca la confianza del consumidor en su tienda. Y esto a pesar de que para el 55% de los consumidores Italianos y Españoles el precio es un factor determinante, debido al impacto económico de la pandemia.

El comerciante debe considerar con mucho cuidado cuáles son las prioridades de sus clientes: en qué quieren los clientes gastar su tiempo y su dinero. Es necesario adaptar las estrategias de los negocios a medida que avance la pandemia.

Ética y transparencia

La confianza se ha convertido en el factor más importante para dirigir al cliente a una u otra tienda. Los clientes requieren transparencia en lo que las marcas y sus productos pueden ofrecerles, la compra por impulso o por cambios en la moda ha dejado de ser el factor relevante.

Más que nunca, los consumidores quieren saber dónde y cómo se fabrican los productos, así cómo los detalles operativos (logística, transporte, publicidad, materiales, etc.) que muestran los valores de una marca concreta y de sus distribuidores. Tanto es así, que casi un 40% de los consumidores están tomando decisiones de compra basadas en si los valores de una marca se alinean con los suyos.

Un reciente estudio (con datos del Reino Unido) indica que para un 94% de los compradores los factores diferenciadores son la honestidad y la autenticidad de las recomendaciones que le han proporcionado.

Antes de la pandemia, muy pocos clientes pensaban en las cadenas de suministro. Hoy en día, la mayoría de los consumidores no sólo quieren saber de dónde provienen sus productos, sino que quieren que se fabriquen cerca.

El 87% de los consumidores indican que la transparencia es importante para su decisión de compra, y el mismo porcentaje piensa que los productos fabricados en su país son importantes para ellos. Esa es una clara señal para los minoristas de que la creación de cadenas de suministro más cortas, rápidas, eficaces y transparentes son parte de la clave del éxito para seguir adelante.

La estrategia digital-primero

A medida que los efectos de la pandemia continúa vemos cómo ésta repercute en las actitudes y en el comportamiento de los consumidores, que se adaptan rápidamente a nuevos modelos de compra. Las estimaciones indican que el comercio online acaparará otro 20% del consumo total.

No es un secreto que las compras online han crecido en los últimos años, todos intuimos que ese crecimiento se produce en detrimento de las tiendas físicas. Los minoristas sabían antes de la pandemia que el modelo digital era el futuro, pero pocos estaban preparados para desplegar una estrategia omnicanal sin fisuras en unos pocos meses.

A medida que las tiendas se reabran, veremos una mayor relación simbiótica entre lo digital y lo físico. El consumidor quiere cambiar de uno a otro mundo sin interrupciones.

El efecto halo, muy estudiado ya por varias universidades tanto en EE.UU. como en Europa, nos indica que existe una ganancia en el tráfico global de su negocio, cuando el cliente descubre que puede interactuar con usted tanto de forma digital, como en la tienda. Los tráficos físicos y virtuales se alimentan mutuamente. Aprovéchelo!

Servicio y comunicación

A lo largo de la pandemia, ha habido un aumento de tres dígitos en la frecuencia de compra online con recogida en la tienda (BOPIS), lo que demuestra que el valor de la venta al por menor digital está creciendo exponencialmente, y el papel de la tienda física está cambiando.

Los minoristas deben adaptar sus estrategias de servicio a medida que los consumidores ajustan sus formas preferidas de comprar en la tienda y online. El cliente busca un servicio de primer nivel.

Incluso las ubicaciones tradicionales de los comercios físicos preferidos por el cliente están cambiando, muchos ahora buscan lugares en los que la interacción con el minorista sea más accesible y menos masificada.

El nuevo cliente post-pandemia necesita un modelo de comunicación con las personas que le atienden rápido y eficaz. No quieren hablar con máquinas, quieren una comunicación directa con su asesor de confianza.

Proporciónenles un canal directo con la tienda. Ellos están ya muy acostumbrados a usar mensajería instantánea para sus relaciones sociales. Si usted quiere formar parte de su mundo, debe comunicarse dentro de él.

Para terminar, el 64% de los consumidores, en los próximos dos años, dará prioridad a las marcas y tiendas a las que ha comprado antes. ¿No lo va usted a aprovechar?

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